¿Dónde estás cuando más te necesito?, si tú, tan caprichoso que apareces cuando no se te llama y te escapas como el aire entre los dedos.
Tú, tan injusto, que satisfaces al afortunado y desamparas al más necesitado. Tú, al mismo tiempo tan necesario y tan díficil de encontrar. Tú, el motor de un mundo plagado de desastres.
¿Qué fue de ti "amor"?, ya no eres como antaño.
Me sorprendes cada día. No entiendo que en los tiempos que corren no podamos llamarte por tu nombre, sino que tenemos que añadirte el apellido, "amor de verdad". ¿Que pasa, que existe el amor de mentira?.
Y te pregunto, "¿por qué hemos de añadir a una palabra tan pura, como eres tu, un adejtivo que la califique?". Y tú, tan realista y sensata me respondes: "es muy sencillo, gracias a la poca importancia que le dais al verdadero sentido de las palabras".
Cada vez entiendo menos el por qué hemos llegado hasta este punto. Parece que no nos tomamos las cosas realmente en serio, que jugamos con las palabras como nos viene en gana y al final pierden su esencia.
¿Qué pasará en un futuro no muy lejano?, ¿A lo actualmente llamamos "pena", que tendremos que añadirle, un... "pena de verdad"?.
A veces pienso que vivo en un mundo paralelo al mundo real. Un mundo dónde las cosas son lo que son, sin adjetivos que las califiquen.
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