Cuando me acuerdo de todos los buenos momentos, cuando me dan mis particulares bajones, lo único que me apetece hacer es asomarme a la ventada, sentir el aire y observar el cielo.
¿Que por qué? porque el cielo es igual para todos, mi cielo es su cielo. Es como si estuviera más cerca de mí, y así puedo sentirle.
Necesito sentir que se preocupa por mi, necesito saber que también se arrepiente de todo, necesito que me apoye, necesito saber que de vez en cuando piensa en mí.

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