-¿Por qué?
-Porque las cosas cambian. Míranos, tú tienes la vida resuelta, tienes una persona al lado que te quiere, tienes un buen trabajo, tienes piso. Tienes todo lo que yo había deseado.
-Sí, ¿pero sabes que?, aún así no soy feliz.
-¿Y que más quieres?
-Quiero aprender a olvidar. No sabes lo que es recordar el pasado día tras día y saber que por mucho que lo añores, jamás lo vas a tener. Porque entonces era feliz y ahora sólo aparento serlo.
-Si hubieras querido las cosas no hubieran cambiado, yo estuve ahí siempre que lo necesitarás, me daba igual que me usases de segundo plato, pero la esperanza se acaba agotando.
-Parece que se confirma el famoso dicho, nunca aprecias algo hasta que lo pierdes.
-Todavía no has perdido, siempre estaré esperando con los brazos abiertos por si algún día decides regresar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario