Pensaba que si me cerraba en banda, que si no dejaba que nadie me conociera, todo sería más fácil para cuando llegara ese momento. Pero no puedo, no puedo odiar al mundo porque a mi no me salieran las cosas como me hubiera gustado, ellos no tienen la culpa. Sin embargo a pesar de mi gran caparazón, lo han ido destrozando y colándose sin importarles lo que yo quería, ahora no hay marcha atrás y aunque me cueste decirlo, los voy a hechar mucho de menos. (a la mayoría.)
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